Me levantaba, salía a la calle y me veía como en los videojuegos, preparada para la experiencia constante de lo adverso, preparando una frase con la que intimidar a mi destino, con la que armar mi subconsciente de optimisto.
A veces me llegaban a parecer geniales y, sin embargo, a los cinco minutos mis proposiciones fundamentales dejaban de sostener mi buen ánimo y cedían ante lo evidente de la amargura, se arrastraban suplicantes por los suelos, a mis pies.
Su forma de pilar rígido, inmutable y gris, resultaba etérea y sin color, como el engaño. Se convertían en sueño y evocaban ese tan peculiar desprecio por los engendros estáticos que acaban aburriendo más temprano que tarde a los ojos de su propia creadora. Al mismo tiempo ese desprecio crecía, lo suficiente como para tornarse contra su sostenedor pensante, se descontrolaba y se convertía en idéntico a mi esencia.
Paso a paso mi mente se olvidaba de todos los futuros por haber, la negación de esa creatividad proyectada convertía la lejana luz de las inciertas farolas en oscuridad, oscuridad que cubría las infinitas calles con un manto de invisibilidad para la atención.
El cielo, por su parte, era un cúmulo brillante de estrellas cuya luz cegadora sugería resignación, la existencia de tímidos reflejos de esferas llenas de vida entre los astros en llamas no era consuelo, y el solo hecho de procurar vislumbrarlas me obligaba a compadecerme de mi debilidad. Tanto era así que aprendí a expresarme sólo de cara al presente, sin levantar la vista, transformándolo sin intención ni esperanza, buscando la fugaz satisfacción del que trabaja creando figuras de humo, sin anhelar, discriminando deberes, bienestar ni felicidad, aleatorizando mi libertad.
Ahora, sin orgullo, me atrevo a veces a decir que ya no me veo como en los videojuegos, que mi guión es el silencio improvisado, que ahora procuro no mirarme y si me veo accidentalmente procuro, libre de espíritu crítico y prejuicio, dejar la mente en blanco y no saludarme, sintiendo como instante a instante me pierdo en el olvido, con la certeza de que mi consciencia seguirá siendo por siempre y adelante, muy adelante... ahora.
DiSeLo a Mi BRiLLaNTe CuLo MeTáLiCo
miércoles, marzo 28, 2007
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5 comentarios:
Resignación.
Odio esa palabra. Suena a derrota ¿no?
Estoy drogada.
No se cuantos pinchazos llevo, ni las pastillas que me he tomado. Pensaba que era el finde, pero no, son los medicamentos.
Prometo un comentario licito a tu post en cuanto me recupere, que espero sea pronto. De momento lo unico bueno que tiene esto es que no voy a currar.
:*****************************!!!!
MARIO ROBERTO MORALES
(1947)
EPIGRAMAS TEMIBLES
(Siete epigramas para meter miedo)
PRIMERO
Voy a volcar todo mi amor sobre vos,
te voy a inundar de vida
y si no aprendés a nadar
vas a ahogarte en este mar inmenso.
SEGUNDO
Te lo advierto, voy a tenderte mil trampas,
no voy a permitir que nada ataje mi entrega,
voy a llegar de todas partes y te voy a cercar
por sorpresa con una libertad que nunca has conocido.
TERCERO
Retirate ahora porque voy a amarte sin reservas
y te voy a hacer feliz.
CUARTO
No digas después que no te lo dije,
si te he de extasiar con mi cariño
vos serás responsable.
QUINTO
Quiero hacer el amor con vos de otro modo.
Yo ya rompí mis diques,
ahora voy a hacer pedazos los tuyos.
SEXTO
Vos y yo hacemos el amor como fieras.
Como fiera es que te amo yo.
Vos sos un vil conejo que se defiende
como gato panzarriba y que bosteza como león
fingiendo que no te asusta la dicha.
SEPTIMO
Retirate. Retirate o te amo.
LUIS CERNUDA
UN ESPAÑOL HABLA DE SU TIERRA
Las playas, parameras
al rubio sol durmiendo,
los oteros, las vegas
en paz, a solas, lejos;
los castillos, ermitas,
cortijos y conventos,
la vida con la historia,
tan dulces al recuerdo,
ellos, los vencedores
Caínes sempiternos,
de todo me arrancaron.
Me dejan el destierro.
Una mano divina
tú tierra alzó en mi cuerpo
y allí la voz dispuso
que hablase tu silencio.
Contigo solo estaba,
en ti sola creyendo;
pensar tu nombre ahora
envenena mis sueños.
Amargos son los días
de la vida, viviendo
sólo una larga espera
a fuerza de recuerdos.
Un día, tú ya libre
de la mentira de ellos,
me buscarás. Entonces
¿qué ha de decir un muerto?
“REGRESO”
No vengas a verme, hija, no vengas,
verás que los vencidos
tras de sí dejan más valentía
que los vencedores
y sin embargo caemos
igual que las aves sobre el río,
no vengas a verme, hija, no vengas,
de cosas inservibles dejé
los caminos teñidos
con sólo mis plumas
volando en los versos,
no vengas a verme, hija, no vengas,
como los animales conscientes
en soledad quiero vivir
estos días de derrota,
la entrega conclusa
de la conciencia más íntegra,
no vengas a verme, hija, no vengas,
quiero regresar sola.
Recibí tus besos. Me vinieron muy bien. Gracias.
El mundo esta enfermo. Y yo no he podido resistir. Pero siempre hay algo que reconforta
no sé, como entrar y leerte un rato y perderme, y olvidar que me duele todo el cuerpo y que entonces, lo unico que me duela, sea la distancia. Y odie no poder salir corriendo de aqui y plantarme allí, a tu lado, pa' darte un abrazo enorme.
Yo te mando mis ganas de hacer cosas, pa' que se te quite la desidia y salgas a la calle, tu que puedes, a disfrutar del sol y a vivir la noche, que pa' eso se inventó. Y besos, miles, llenos de luz, pa' iluminar las calles que se tiñen de noche y que tu mente encuentre un agujerito de luz, para sentir que puede crear el futuro que quiera.
Nunca caerás en el olvido.
JAMÁS
Me niego.
Porque yo te voy a recordar cada segundo mientras mi corazón siga manteniendo un minimo latir, mientras siga teniendo fuerzas para coger aire una vez mas, mientras abra cada mañana los ojos
yo te voy a recordar siempre.
Te Quiero!
:********************************!
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